Una medicina integradora – Diario Clarín

Hay especialistas que suman a la práctica habitual una mirada que toma encuentra todas las dimensiones del ser humano. Artículo Diario Clarín 4/4/2012

Por Bárbara Reinhold. Diario Clarín Online 4/4/2012

Hay especialistas que suman a la práctica habitual una mirada que toma encuentra todas las dimensiones del ser humano.

El muro de Berlín siempre fue una metáfora de lo que Jorge Luis Berra, director de la Fundación de Salud Ayurveda Prema, sentía mientras estudiaba en la facultad. Parecía haber dos medicinas, una que tomaba a la persona en una dimensión integral y la otra, más sectorizada. Con esta inquietud siguió adelante con su formación y después de recibirse de médico colaboró en la organización del Banco Nacional de Datos Genéticos de Abuelas de Plaza de Mayo y en el primer equipo para tratar víctimas de abusos sexuales. Por estos dos trabajos Unicef lo invitó a hacer una presentación y allí pasó por Berlín, la ciudad a la que tantas veces había viajado con sus pensamientos durante sus años de estudiante. “La propia gente había tirado el muro”, dice Berra y agrega: “Desde ahí fui por segunda vez a la India y sentí que el Ayurveda me daba la posibilidad de unir la ciencia con una visión más humana. Me puse a investigar y más tarde empecé a difundirlo en Argentina”.

“Amo profundamente la alopatía y nunca haría algo que dejara de lado los recursos beneficiosos que tiene”, afirma Berra y agrega: “La medicina convencional no está errada, sino que es incompleta”. El Ayurveda es un sistema médico que se practica en la India y que, según explica el especialista, se focaliza en la integración del cuerpo y la mente, lo que “implica que tiene que haber un equilibrio”. “Los pilares fundamentales son la alimentación, la actividad física, las rutinas cotidianas y la armonía mental. Tener trabajado esto posibilita prevenir desequilibrios y cuando estos aparecen, si es posible, se manejan con recursos naturales, como plantas medicinales, técnicas de masajes, de curación o desde la alimentación”, cuenta. Además, explica que desde esta práctica se pueden tratar enfermedades agudas y también crónicas, como problemas en el “aparato digestivo, respiratorio, trastornos psicosomáticos o cuestiones metabólicas”.

En sus primeros años como médico clínico y cardiólogo, Mario Draiman, presidente de la Asociación Médica Homeopática Argentina, atendía a una familia cuyo abuelo era enfermo cardíaco. Su cuadro llegó a un estado grave de insuficiencia, así que el especialista ordenó que el paciente se internara. A los pocos días uno de los chicos de esa misma casa tuvo una amigdalitis, por lo que Draiman tuvo que volver y se sorprendió al ver que el abuelo estaba en un muy buen estado. “Como todos los médicos desinformados despotricaba contra la homeopatía, hablaba por hablar. Ahí dije ‘Acá debe haber algo’ y me surgió el interés. Quedé fascinado con una forma de medicina que siempre había soñado”, recuerda. No obstante, Draiman reconoce que muchos pacientes llegan al consultorio del homeópata al no encontrar resultados en los tratamientos alopáticos, pero advierte la importancia de que esta práctica la realicen médicos graduados. Además, cuenta que generalmente el homeópata atiende enfermedades crónicas, como alergias o asma.

Elba Albertinazzi, presidente de la Asociación Argentina de Médicos Naturistas, dice que ahora a este tipo de prácticas se las llama “medicinas integradoras”, porque se trabaja en conjunto con la alopatía y además, el término “alternativo” pone al paciente “contra la espada y la pared”. La médica clínica y homeópata actualmente se dedica a la terapia ortomolecular y aclara que nada tiene que ver con la estética y belleza, sino con la alimentación. “Trabajamos con clínica médica en general. El alimento ayuda a mejorar todo, pero esto tiene que ser dirigido por médicos, porque necesitamos un diagnóstico para ver a qué puede responder el paciente”, dice Albertinazzi.

Los resultados de este tipo de medicinas son variables y dependen en gran medida del paciente y de la patología que esté en tratamiento, porque en definitiva, como dice Berra, “no hay ningún sistema médico que impida la muerte, la enfermedad forma parte de la realidad del ser humano”. Trabajar desde un lugar más humano y natural no implica dejar de lado el profesionalismo y el criterio científico, y aunque todavía exista un muro que separa a la medicina convencional de la alternativa, son muchos los que poco a poco se animan a derribarlo para mejorar la calidad de vida de las personas.

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